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PARTE
II: "EL HOMBRE LLEGÓ A LA LUNA, PERO EL ROBOT YA PISÓ
MARTE"
La
ciencia de la robótica está en cambio constante. Uno de los
primeros modelos parecía un maletín con patas. Hoy existen
robots que reflejan cada vez con mayor fidelidad a la silueta
humana y ya pueden caminar, correr y hasta tocar la trompeta.
Los de exploración, con ruedas, ya se desplazan sobre la superficie
marciana transmitiendo imágenes en directo.
Desactivan bombas,
y hay modelos que hasta cumplen el rol de mascotas mecánicas.
Para saber como llegaron hasta aquí y entender hasta dónde
pueden evolucionar hay que remontarse hasta antiguas
civilizaciones.
La
idea de una figura humana con movimientos mecánicos siempre
estuvo presente en civilizaciones pasadas. Los primeros en dejar
vestigios de mecanismos primitivos fueron los griegos. En
algunas de sus representaciones aparecen figuras que se mueven
utilizando poleas o bombas hidráulicas.
Los
hombres creaban autómatas como un pasatiempo, eran creados con
el fin de entretener a su dueño. Los materiales que se
utilizaban se encontraban al alcance de todo el mundo, esto es,
utilizaban maderas resistentes, metales como el cobre y
cualquier otro material moldeable, esto es, que no requiriera de
algún tipo de transformación para poder ser utilizado en la
creación de los autómatas.
Estos primeros autómatas
utilizaban, principalmente, la fuerza bruta para poder realizar
sus movimientos. A las primeras máquinas herramientas que
ayudaron al hombre a facilitarle su trabajo no se les daba el
nombre de autómata, sino más bien se les reconocía como
artefactos ó simples máquinas.
Los árabes desarrollaron mecanismos que sirvieran al confort
humano. Un ejemplo es La fuente del pavo real, un dispositivo
sencillo que medía el nivel del agua vertida en un recipiente
de modo que al llegar a cierto nivel aparecía un autómata que
alcanzaba una pastilla de jabón y llegado a otro nivel, daba
una toalla.
En el Renacimiento, con las investigaciones de Leonardo Da Vinci
sobre anatomía humana, se avanzó en el estudio de las figuras
antropomorficas; eso ayudó a perfeccionar el diseño de piezas
mecánicas, e impulsó a su vez el desarrollo de figuras más
complejas que podían escribir o tocar un instrumento.
Alrededor
de 1740, Jacques de Vaucanson construye el autómata más
conocido: un pato hecho de cobre, que bebe, come, grazna,
chapotea en el agua y digiere su comida como un pato real.
Previamente construye un flautista y un tamborilero en 1738; el
primero consistía en un complejo mecanismo de aire que causaba
el movimiento de dedos y labios, como el funcionamiento normal
de una flauta.
Los
Maillardet (Henri, Jean-David, Julien-Auguste, Jacques-Rodolphe)
hicieron su aparición a finales del siglo XVIII y principios
del XIX, construyendo un escritor-dibujante con la forma de un
chico arrodillado con un lápiz en su mano. Escribe en inglés y
en francés, y dibuja paisajes.
Reproducción actual del pato mecánico de Vaucanson
Robert
Houdini construye una muñeca que escribe. También realiza un
pastelero, un acróbata, una bailarina en la cuerda floja, un
hombre que apunta con una escopeta y una artista del trapecio. Thomas
Alva Edison construyó en el año 1891 una muñeca que hablaba.
Hacia
finales de 1800 ya existían suficientes elementos como para
comenzar a hablar del concepto de autonomía y de inteligencia
artificial. Nokia Telsa fue quien se encargó de crear una máquina
capaz de tomar sus decisiones sin necesidad de telecontrol en
1890.
Ciencia
y Ficción
Los
avances en los primero años del siglo XX estimularon a la
comunidad científica, y también influyeron en la
literatura:
En 1900, Frank Baum escribió El mago de Oz, en
donde el Hombre de Lata es un robot.
En 1916,Homúnculos, de Rippert, un científico
crea un androide que se rebela contra su destino.
En 1920, Karel Capek utilizó las palabras checas robota,
que significa "trabajo tedioso", y robotnik,
"sirviente", de las que derivó robot,
que hacían referencia a un humanoide mecánico. La
palabra se difundió en la obra de teatro R.U.R.
(Rossum's Universal Robots), de 1921.
En 1926, con el estreno de Metrópolis, de
Firtz Lang (foto), lo mecánico empezó a ganar
protagonismo.
En 1942Isaac Asimov publicó las Tres
leyes de la robótica, leyes que marcan la sujección
de los robots a la voluntad humana. Esas leyes
aparecieron en el cuento "Círculo vicioso".