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A
todas las llamamos genéricamente pilas, pero sus nombres
son variados y derivan de la composición interna. Pueden
ser alcalinas, carbón-zinc, níquel-cadmio, botón según
tengan mercurio, litio y óxido de plata, zinc-aire.
De
ellas se alimenta hoy buena parte de la aparatología que
usa el hombre moderno, pero el problema principal comienza
en el momento de arrojarlas a la basura, ya que, por
ejemplo, una micropila de mercurio puede contaminar
600.000 litros de agua al liberar sus componentes de
mercurio o cadmio, el cual al entrar en contacto con la
tierra y posteriormente cuando perchonan y llegan a la napa
de agua, contaminan la cadena alimentaría.
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Las
pilas responden a la caracterización de
sustancias peligrosas llamadas ecotóxicas
porque son desechos que, si se liberan, tienen o
pueden tener efectos adversos inmediatos o
retardados en el medio ambiente. |
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Si
tomamos en cuenta que, sólo en Estados Unidos se eliminan 200
millones de pilas por año, nos daremos cuenta que el tema es más
que preocupante.
Cuando
la industria electrónica logró niveles de miniaturización
casi inimaginables en sus diseños, con la consiguiente
facilidad para la fabricación de aparatos portátiles, se
produjo una gran explosión de producción seguida de un gran
consumo. Al igual que en muchos otros rubros, la industria y el
comercio no se preguntaron por el impacto que causarían en el
medio ambiente tales productos. Así nos encontramos hoy en el
mundo y en nuestro país, que no ha escapado a esta corriente,
con el uso creciente de pilas, sin haber desarrollado métodos
adecuados para la eliminación o reciclado de estos elementos.
En
la Argentina y según el INDEC, ingresaron en 1991 4.013.539 kg
de pilas.
No
existen iniciativas gubernamentales tendientes a buscar
soluciones a pesar de considerar a la pila un residuo peligroso
según la ley nacional 24051. La ley llama sustancias ecotóxicas
a todo aquel desecho que si se libera, produce efectos adversos
inmediatos o retardados en el medio ambiente.
Han
surgido en los últimos años algunas experiencias llevadas a
cabo por organizaciones no gubernamentales (ONG), en diferentes
puntos del país tales como Bariloche, Córdoba y Mar del Plata,
pero aún no se puede afirmar científicamente con absoluta
seguridad sobre los resultados de esas experiencias (vitrificación,
encapsulado, enterramiento, etc).
En
otros países, tales como Suecia, desde 1986 se hace recolección
de pilas. En Suiza se
consideran residuos peligrosos y está prohibido enterrarlas o
depositarlas en rellenos sanitarios. En este país se recupera
el mercurio, el zinc y el manganeso para ser reciclados, además
de alentar el uso de equipos con pilas recargables, teniendo
dichos aparatos un descuento del 10% y una etiqueta con el símbolo
ISO, que alerta al consumidor sobre la peligrosidad de las
pilas, recordando al usuario que una vez agotadas deben retornar
al punto de venta.
En
Austria desde 1991 se prohíbe arrojarlas con la basura común. En
España desde 1993 ya no se fabrican pilas con alto contenido de
mercurio y en Alemania obligan al fabricante y al comerciante a
reciclarlas desde 1993.
La
Asociación Europea de Fabricantes de Pilas Secas (Euro pile),
es una entidad que representa a varias compañías y propuso e
instrumentó un programa de reducción gradual del uso del
mercurio. Desde 1994
ya no se fabrican pilas con dicho metal pesado. Finalmente,
en Japón se reciclan.
La
pregunta es ¿qué podemos hacer?
Aunque
práctica, la pila no es energéticamente eficiente, su
fabricación insume 50 veces más energía que la que produce. Es
conveniente el uso de aparatos conectados a la red eléctrica y
preferir las pilas recargables, si bien son más caras y
contienen cadmio, su durabilidad las hace menos peligrosas.
Otra
alternativa es optar por las pilas alcalinas con mínimo de
mercurio y preferentemente opciones de las que se puede hacer
uso. También es
recomendable usar calculadoras o aparatos a energía solar y no
dejar las pilas al alcance de los niños. Pueden llevarlas a la
boca y hacer una inconsciente ingesta de metales pesados con su
consiguiente peligro para la salud.
En
nuestro país, por el momento, es preferible y más prudente
arrojar las pilas con la basura doméstica, por cuanto esta irá
a parar a los rellenos sanitarios y contaminará menos, ya que
en ellos se cuenta con una cobertura para que los metales y
otros elementos contaminantes no pasen a las napas.
Los
lixiviados de los rellenos, líquidos altamente contaminantes,
son tratados adecuadamente antes de su destino final, Es
importante no arrojar las pilas con la basura domiciliaria en
aquellas ciudades que no cuentan con relleno sanitario, por
cuanto irían a parar a los basurales a cielo abierto y
contaminarían severamente el suelo dañando el ecosistema.
En
este caso es preferible conectarse con organizaciones que se
ocupen de la recolección, como así también peticionar a las
autoridades competentes, tantos locales como nacionales, la
puesta en práctica de programas de recolección y reciclado.
Los
fabricantes de pilas tienen la responsabilidad de colaborar en
la solución apropiada que evite la contaminación producida por
sus productos, poniendo toda su tecnología al servicio del
ambiente.
El
Estado debe intervenir urgentemente para definitivamente
establecer los mecanismos que faciliten la recolección de las
mismas en recipientes adecuados y adoptar las medidas para su
reciclado y destino final ambientalmente seguro (relleno de
seguridad para residuos peligrosos).
Esta
tema compromete por igual a fabricantes, técnicos y gobiernos,
quienes deben desarrollar obligatoriamente y a la brevedad, métodos
eficaces para la eliminación segura de las pilas y evitar así
el impacto ambiental que producen sus componentes contaminantes,
poniendo en práctica políticas ambientales que hagan de la
calidad de vida no una declaración sino una realidad.
Para
concluir es preciso tener en cuenta la Ley Nacional de Residuos
Peligrosos número 24051, la cual incluye con la categoría de
desechos peligrosos a aquellos que tengan como constituyentes,
compuestos de zinc, cadmio, mercurio, etc.
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RECOMENDACIONES
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USAR
APARATOS CONECTADOS A LA RED ELÉCTRICA.
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PREFERIR
PILAS RECARGABLES.
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OPTAR
POR PILAS ALCALINAS.
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NO
COMPRAR JUGUETES A PILA.
-
USAR
CALCULADORAS Y APARATOS A ENERGÍA SOLAR.
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NO
DEJAR PILAS AL ALCANCE DE LOS NIÑOS.
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* El
presente artículo fue publicado originalmente en EcoPortal.Net